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Mientras leía el pasaje que narra la muerte del primer mártir por la causa de Cristo, cuyo nombre era Esteban, uno de los primeros diáconos instituidos por la iglesia, noté en la breve reseña que dio, acerca de la vida de Moisés, que hay algunos aspectos que no podemos ignorar acerca de nuestro llamado. Si bien sabemos que todos tenemos un llamado de parte de Dios, muchos de nosotros conocemos cuál es ese llamado, otros aún ignoramos cuál sea el propósito principal por el que estamos en la tierra.

En el caso de Moisés, puede verse claramente que él sentía en su corazón el llamado, de parte de Dios, para liberar a Israel de la esclavitud. En el caso particular de cada uno de nosotros, puede ser que Dios nos haya escogido para emprender, crear, desarrollar, motivar, inspirar, entre otras cosas. Sin embargo, sea cual sea nuestro llamado, a continuación daré unos datos generales, que todos debemos saber, acerca del mismo.Lectura: Hechos 7, versos 20-35

1. Deberás esperar el tiempo de Dios.

La paciencia es una virtud que cada creyente debe desarrollar. En la carta a los Romanos, Pablo nos dice que esta se desarrolla a través de las aflicciones, siendo las aflicciones la piedra de molar por excelencia de Dios para sus hijos.El tiempo de Dios, no siempre estará sincronizado al nuestro. Recordemos que los propósitos de Dios son eternos, sus planes son perfectos y sus caminos son más excelentes que los nuestros. Él nos dice:

“Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.”

También añade más peso sobre este dato, el hecho de que si nos anteponemos al tiempo de Dios, estaríamos confiando en nuestras propias fuerzas, estaríamos confiando en nuestros propios planes. El rey Salomón, insistía mucho acerca de esto, hay dos citas suyas que podemos utilizar como referencia, una está en Proverbios 19, verso 21:

“La gente tiene muchas ideas, pero sólo se hará realidad la decisión del SEÑOR.”[PDT]

La otra la encontramos en el libro de Eclesiastés 9, verso 11:

“Me volví y vi debajo del sol, que ni es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los fuertes, ni aun de los sabios el pan, ni de los prudentes las riquezas, ni de los elocuentes el favor; sino que tiempo y ocasión acontecen a todos.” [NVI]

En contexto, podemos interpretar estos versículos de la siguiente manera:Si el futuro es incierto en nuestras manos, ¿por qué no poner nuestro futuro en las manos de Dios?

2. Deberás ser capacitado.

La mayoría de nosotros, comprendemos nuestro llamado cuando aún no tenemos la capacidad para ejercer a plenitud dicho llamado, por esta razón, necesitamos ser capacitados. Dios ofrece capacitación gratuita a todas las personas. Por medio de las circunstancias nos enseña lecciones muy valiosas, que nos hablan acerca del valor de la humildad, la generosidad, entre otras virtudes. De esta misma manera, Dios nos capacita a través de las circunstancias, cuando somos llamados por él.

Un punto muy remarcable en cuanto a esto, es que Dios utiliza medios poco convencionales para capacitarnos, cuando de nuestro llamado se trata. Veamos el caso de José, era un muchacho joven, mimado y estimado por su padre, de entre todos sus hermanos. Dios le promete una posición de liderazgo sobre su familia a José, cuando era apenas un niño, sin embargo, a Dios le plació llevarlo a muchos lugares de servidumbre, donde él pudiese aprender acerca de la humildad y la pureza. De esta manera, José se mantuvo puro y humilde, incluso cuando fue el segundo, luego del faraón, en los grandes días del imperio Egipcio.

De igual manera, pasó con Moisés, Jefté, Jacob y otros escogidos. Ellos tuvieron que aprender mucho antes de ejercer la plenitud de su llamado. Así mismo nosotros, Dios nos ha escogido para su obra, pero un principio fundamental del ministerio es que “Dios capacita a quien escoge”.

3. Realmente, no es tu llamado. Es el llamado de Dios para tu vida.

Aunque ciertamente debemos empoderarnos de nuestro llamado, debemos siempre reconocer que no nos hemos escogido a nosotros mismos para la obra, sino que Dios ha sido quien nos ha llamado y nos ha escogido.

A veces puede llegar un punto, en que podemos llegar a empoderarnos de manera tal del ministerio que Dios ha puesto en nuestras manos, que podemos llegar a olvidar que propósito viene de Dios. El peligro de esto, radica en que, cuando actuamos de esta manera, caemos en el peligro de actuar por nuestra propia cuenta y no bajo la dirección de Dios. Debemos humillarnos cada día bajo la poderosa mano de Dios y preguntarle: “Señor, ¿Cuál es tu voluntad?”

Un factor que nunca debemos nunca olvidar es que muchas veces, nuestra voluntad, entrará en conflicto con la voluntad de Dios. Debido a que juzgamos por lo que vemos, nuestra vista de las cosas es muy limitada. Cuando entendemos que Dios todo lo conoce y aceptamos su soberanía, entonces es cuando aceptamos, verdaderamente el llamado de Dios para nuestra vida.

4. ¡Serás Expuesto!

El primer milagro que contempló la vida de Moisés, tuvo lugar cuando él tenía alrededor de tres meses. Él era un recién nacido, cuando su madre tomó el riesgo de entrarlo en un canasto y lanzarlo en las aguas del río nilo, hacia donde estaba la hija del faraón. Note esto, las aguas del río Nilo, estaban y aún en la actualidad permanecen infestadas de cocodrilos. El primer milagro en la vida de Moisés fue que al ser lanzado a su destino fue expuesto al peligro, pero el peligro no le pudo tocar, porque Dios le había guardado.

Esto me recuerda al salmo 91. Dios nos ofrece la certeza de que él estará con nosotros y que cuidará cada detalle para que nuestros llamados puedan ejecutarse de la mejor manera posible. Si nos mantenemos en el centro de su voluntad, nada acontecerá fuera de sus propósitos para nuestras vidas.

5. La autorización de Dios, es autoridad espiritual.

El versículo 35, finaliza diciendo: “A este Moisés, a quien habían rechazado, diciendo: ¿Quién te ha puesto por gobernante y juez?, a éste lo envió Dios como gobernante y libertador por mano del ángel que se le apareció en la zarza.”

La gente no creyó el propósito de Moisés por la autoridad de Moisés mismo, sino por la autoridad de Dios. De esta misma manera, en la iglesia primitiva, los apóstoles y discípulos que aguardaban en el aposento alto, esperaban la autorización divina de Dios, para comenzar a predicar el evangelio. Jesús les había dicho “[…] Recibirán poder, cuando venga sobre ustedes el Espíritu Santo, y me serán testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”, esta era la señal que aguardaban los apóstoles.

Una vez descendió el Espíritu Santo sobre la iglesia, comenzaron a manifestarse señales y prodigios en el nombre de Jesús. Los creyentes oraban por las personas y eran sanadas, libertadas y grandes milagros acontecían, debido a que la iglesia había esperado la autorización de Dios para comenzar su ministerio en el mundo.

Si ya sabes cuál es tu llamado, es tiempo de que pidas a Dios, desde ya, para que se glorifique a través de ti. Para que haga que tu vida sea trascendente en este mundo. Qué bueno es, cuando podemos aceptar los propósitos y los planes de Dios para nuestras vidas con humildad y entusiasmo. Es grato saber que una generación se está levantando, cada vez más creativa, más entusiasmada y más decidida a cambiar este mundo, pero aún más grato es saber que va guiada por un Dios todo-poderoso, capaz de superar nuestras expectativas y nuestras peticiones.